viernes, 22 de noviembre de 2013

"Cásate y sé sumisa"

En Paraguay hemos tenido todo tipo de hombres de sotana. No podemos decir sin mentir, como lo hacen algunos/as, que los hombres de iglesia son unos vendepatrias, pervertidos y/o chupamedias. Muy por el contrario, yo diría que muchos de los mejores hombres de esta bendita tierra (entre ellos, extranjeros que ya tienen alma guarani) son sacerdotes. Que lo digan los perseguidos políticos de la vieja dictadura, muchos de los cuales fueron salvados por curas. De allí a que la cúpula de la iglesia en su momento se haya sentado en la mesa del "señor" de turno (no la del Señor Jesús ciertamente) ya es otra cosa. La cúpula no es todo el edificio y la culpa la tiene quien peca, no los otros. Pero de todos modos, hemos tenido y tenemos sacerdotes vergonzantes, también. Conste, ninguno se atrevió al menos a atacar a las mujeres de la manera demente en que lo hizo el arzobispo de Granada Francisco Javier Martínez, quien refiriéndose al libro (sin duda "exitoso") de la italiana Constanza Mitiano ("inspirada" por lo visto por el mismo, ya que Martínez preside la editorial "Nuevo Inicio" que le publicó "Cásate y sé sumisa") dijo cuanto sigue: INVEROSÍMIL, PERO LO DIJO SIN QUE SE LE CAIGA LA HOSTIA ---------------------------------------------------------- «Mujer, practicarás felaciones a tu marido siempre que te lo ordene. Pero cuando lo hagas, piensa en Jesús. Recuerda: ¡No eres una pervertida!" «Dios te ha puesto al lado de tu marido, ese santo que te soporta a pesar de todo. Obedece y sométete con confianza» "Sé una mujer del siglo XXI. Practica el coito de espaldas. Así mientras tanto podrás aprovechar para planchar». «El sexo matrimonial también es obra del Señor, y como tal, siempre se ha regido por las directrices de La Iglesia. Permítanme que les recuerde un antiguo dicho en latín: ‘Sine vomitus fellatio non est’. O como se dice hoy en día: “Si no hay arcada, no es mamada".» ******** No sé por qué, pero se me ocurre que lo que particularmente me molesta es lo mismo que ofende a todas mis congéneres, supongo que por su contenido asquerosamente machista: aquello de "mientras tanto podrás aprovechar para planchar". Para buen entendedor, no hace falta explicar lo que implica este tipo de pensamiento, y no se entiende cómo la iglesia puede mantener en su seno a un "pastor de almas" como este arzobispo que, él sí, da arcadas. Mejor no hablar del resto de sus "sesudos" consejos "cristianos" para las mujeres. Porque ya es simple sacrilegio, y me parece que lo realmente PERVERTIDO sería pensar en Jesús mientras se hace UNA MAMADA, como lo dice de la forma más degenerada este sacerdote, quien sin duda, no entrará en el reino de los cielos si San Pedro es justo. Ah, por cierto, para comprar el manualcito este, la mujer debe tener una autorización firmada por su esposo.