El secuestrador (cuento)


El muchacho soñaba recurrentemente que estaba libre. Despertaba feliz en
medio de su sangre y su mierda y el guerrillero que le vigilaba día y noche
desde ese momento empezó a soñarse secuestrado, le dolía la respiración y
blasfemaba como suele pasar cuando se pierde la libertad y eso es peor que
la muerte, entonces ajustó la soga alrededor de su cuello y fin.
(Amanda Pedrozo)