miércoles, 26 de enero de 2011

La hipocresía social del puterío

Valga como comentario al comentario de la querida amiga Mónica Laneri, poeta de valía y ex compañera de trabajo en el viejo diario HOY. Ciertamente, los hombres suelen creer que cuando a ellos se les duerme, languidece o se declara en huelga permanente el adminículo sexual, también acaba el apetito sexual de sus mujeres. ¡Craso error que les deja adornadas las frentes! No sé si merecidamente o no, eso es "según el cristal" y según lo que vale como persona el ejemplar masculino. Pero la realidad es que, si se trata de una mujer sana y de sanos sentimientos e instintos, tendrá que aplacar sus necesidades como pueda. Algunas, recatadas, moralistas, cuasi santas que se duermen con estampitas en las manos, se dedicarán a rezar rosario todas las tardes y se irán a las procesiones, harán crochet para las criaturas habidas de las presas del Buen Pastor o las internas del Neurosiquiátrico, se les dará por el Opus Dei (el ala nazi de la iglesia) o preferirán la depre o histeria propias de mujeres mal atendidas.
Las que no se resignan a clausurar su parque de diversiones, derecho ciertamente natural y divino, no se avendrán a nada de eso, y mucho menos a sustituir el elemento contundente que precisan por autoglorificaciones para las cuales se necesita gran resignación y egolatría física. No, sino que buscarán una salida, como la de la señora que va al "manosanta" dos veces al mes, y evita enamorarse. O se echarán encima algún amante al que quizás no querrán -por aquello del último bastión de la fidelidad- pero que les impedirá la autocombustión espontánea. Claro que, muchas lo hacen calladitas, pero guái de quien lo dice. La gente no le teme a las acciones, sino a las palabras, gran estupidez e hipocresía social.
Ah... y ciertamente, no olvidemos que aún hay culturas en que las mujeres son quemadas sobre el cadáver del marido, para que no los sobrevivan, algunas de ellas son drogadas para que no se resistan (y secuestradas para cumplir con el rito) y otras deciden por sí solas porque les enseñaron a creer que no será digna mujer si no siguió esa estúpida cuan machista y criminal costumbre.
¿Y ellos? ¡Pero por favor! Si al menos se quedan al lado de su esposa cuando ésta por cuestiones de salud ya no puede ni quiere tener relaciones sexuales, es mucho. Algunos, lo hacen. Y en general, hasta con conocimiento o sospecha lúcida de la esposa enferma, van de putas, como dicen los españoles. O se buscan amante, con grandes posibilidades de dejar lo viejo por lo nuevo. Pero es más común que, acabado el cumplimiento sexual de la esposa, ellos retiren sus batallones y vayan a guerrear en otra cama. ¡Conozco un caso peor, el de un infeliz que teniendo su esposa cáncer de útero, igual la obligaba a tener sexo con él hasta el día de su muerte! Ah, se amparaba en la Biblia.

1 comentario:

  1. Me gusta este blog porque tiene corridos los siete velos, jaja. Beso de Paloma Susana - Gualeguaychú- E. Ríos- Argentina

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