domingo, 4 de noviembre de 2012

Mala madre

Los diarios dicen la verdad, los diarios no mienten y si exageran un poco es sólo para que las cosas sean más lindas o dramáticas. Por eso no voy a negar lo que hice, porque soy fanática de los diarios como vos Fidelino y por eso siempre leemos de mañanita juntos. Que es como decir que me leés todo lo que sale en las páginas de Policiales mientras yo te sebo mate y te escucho embelesada, a veces después del mate te corto las uñas de los pies porque para eso soy tu señora y así de paso me seguís leyendo y somos tan felices. Además, ya pensé bien y si niego lo que hice no va a significar nada porque igual no van a creerme. Pero no fuiste vos, en realidad cómo una madre va a matar a sus hijos, me decís y se te marcan los hoyelos como siempre cuando te pesa algo y me decís que estoy loca porque quiero besarte en ese momento y es que sos tan lindo. Yo quiero explicarte Fidelino que sólo pretendía que me quieras como antes, que no podía aguantar más que le pongas primero en la vida a tu mamá, esa perra que te trata como si fueras su hombre o como si yo no existiera. Seguramente porque nunca tuvo macho propio tu mamá sueña con recuperarte para ella y me odia, no importa que haya bañado tan bien a mis hijitos ahora y les haya puesto una velita blanca a cada uno entre las manos para encomendarles después al Arcángel San Gabriel. Vos sos mi marido y eso nadie quita pero ya no me hacés caso y qué querías que hiciera si sos lo primero en mi vida y vas a seguir siendo. Aunque ahora me estés mirando así tan mal y me estés diciendo que nunca me vas a perdonar lo que hice y me contés llorando que yo no puedo ir al entierro con ustedes y otra vez decís que no me vas a perdonar nunca. Pero enseguida me rogás que te diga que no fui yo -no y mil veces vos no Yolanda, decime que no sos mala madre, vos que eras tan buena y tanto que les querías -pero yo no puedo darte el gusto, por primera vez no puedo decirte lo que me pedís que diga porque vos sabés muy bien, siempre me dijiste que los diarios no mienten, Fidelino.

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