viernes, 17 de septiembre de 2010

El ambiente literario en Paraguay

Las populares y las divinas
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¿Se acuerdan de una telenovelita tonta, llamada "Las populares y las divinas"? Una hecha para chiquilinas, basada desde luego en la rivalidad "natural" entre alumnas de un colegio: las burguesitas y las pobrecitas. Desde luego se sobreentiende (aunque he visto raras excepciones de uno y otro lado)que las unas son caprichosas, burguesitas acostumbradas a conseguir todo lo que quieren, y como las hicieron crecer con la idea de que son dueñas del mundo y allende, entonces chillan cuando se les saca la mamadera o alguien más la comparte. De las que consiguieron todo lo que pidieron y lamentablemente, no les dieron ni un cintarazo a tiempo.
Así que aprendieron a mirar con la nariz en alto (hasta se hacen la cirugía si por ahí algún padre biológico de nariz aguileña las jodió genéticamente). Cosa que a las otras, las pobrecitas, les da un poco de risa y también de molestia. Para desgracia de las divinas, a veces alguna de las populares (ojo, que está en femenino sólo por lo de la telenovela, pero es aplicable a ellos y ellas) levanta la cabeza y empieza a anotar puntos en cotos de caza que ellas (las de nariz levantada) creían de su dominio por "derecho" de clase.
Por ejemplo, ocurre en el ámbito "social" de la literatura. No es exageración. Hemos tenido, al menos en Paraguay, pruebas de que así andamos aún a esta altura del campeonato, merced a grandes escándalos locales de colegas "divinas" (y divinos ellos) que no soportaron ver descollar a alguien cuyas vacaciones, por ejemplo, se limitan a tomar tereré todo el día bajo un mangal, en Ñemby, Caacupucú, Punta Karapâ o lo que sea pero dentro de nuestro querido Paraguay. O simplemente en la casita del barrio, mientras aprovechan para escribir sin el aturdimiento del trabajo, ya que no pueden pegarse el lujo de no trabajar.
La ley del akâpete, le decimos. Si alguna de las divinas descubre que una -o un- escritor/a descolla "demasiado" o se gana un premio literario y no es de los que vacacionan en Mardel, Punta, Guenosáire, Brasil, yanquilandia o aunque sea Sanber, guái mante. Proceden como lo que son: prepotentes de cuna y bajan de un golpe a los populares que descollan.
Así que cuestionan abiertamente el premio, si se trata de eso, o si algún libro comete el pecado de tener gran éxito en este nuestro mapa apu'ami, entonces puede hasta haber una demanda de plagio. Siempre habrá testigos y si no los hay, para qué está la cofradía de las divinas, funcionará porque se protegen entre ellas y ellos. Y por otro lado, como nuestra "justicia" es tan simpática, estirando uno que otro cablecito de poder -que no está precisamente ligado a los populares- siempre es posible torcerla un poquito.
Sucedió, sucede y seguirá sucediendo. Qué vergüenza, pero ciertamente es mejor ventilar los trapitos sucios al sol. No sé si sólo ocurre acá, pero lo que es en Paraguay, hasta los medios de comunicación se dividen entre los afectos a las divinas -los más- y a las populares. Después de todo, se trata del revoltijo social. Porque estaremos juntos, pero no revueltos. Palabra de una popular.

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