lunes, 20 de septiembre de 2010

Paraguayo, nominado para el Premio Nobel

Sin conocer mucho las obras del paraguayo nominado al Nobel de Literatura, Néstor Amarilla -porque no las leí, salvo una que es una obra de teatro, "Fecha feliz"- y por lo tanto, sin entendimiento para opinar sobre ese punto, sí puedo decir que me sorprende la reacción de la pequeña sociedad de escritores en nuestro medio. Aunque ya nada de eso debería sorprendernos.
Hay que ver cómo se movió el avispero. ¿Que no son suficientemente capaces acaso los que son elegidos para conformar el jurado? ¿No ha habido escritores -los más- de los que la mayoría ni sabían o sabíamos, que existían? ¿No hubo casos de laureados con el Nobel, que no convencieron a muchos y muchas acá, pero la mayoría se calló esa opinión y se deshizo en halagos? Ah, sociedad de vanidades. La cuestión es que, apenas un compatriota es nominado para el Nobel, como perros rabiosos ya se están tirando sobre él.
Que sólo escribió esa obra de teatro y nada más (pero al menos, en la solapa de este libro aclara que ha escrito otros, en inglés, y los cita), que es un solemne desconocido, que patatín y patatán. Me imagino que si acaso y por aquello de que la vida y los azares tienen sus vericuetos, Amarilla llegara a ser Premio Nobel, nuestros preocupados escritores y escritoras, como han hecho en esos otros casos a los que aludí, terminarán alabándolo y contando que son sus amigos o amigas, que lo conocieron en tal o cual lugar... ¿o no, dado que se trata de un compatriota?

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