miércoles, 15 de septiembre de 2010

Comentario sobre "Las arrugas de la Virgen"

Estimada Mabel:

Hacía mucho que no me detenía tanto tiempo en la lectura de cuentos, donde la magia del intelecto crea personajes en circunstancias infinitas. No es mi estilo, ya lo sabes. Yo solo busco revivir las historias de la gente que me rodea. Pero tú, te paseas en el mundo fantástico de la creatividad, con personajes que al recrearlos en la lectura, son tan reales al imaginario popular, aunque ellos vivan en los más recónditos pliegues de la memoria.

Así, Los Sueños de la Infanta nos transportan con un realismo insospechado a un hipotético siglo XVI, donde la impronta cultural de nuestros ancestros, se presentan en el feudal señorito de Cristián Cardozo Balmaceda. Y ese tan nuestro Kurupi subyacente en el relato, parece lamerle el alma a la pobre Infanta, huérfana de amantes conocidos, hasta enredar los sueños de la confundida Borbón. Solo una muestra de la riqueza que encierran todos los cuentos. Podríamos detenernos con deleite en cada uno de ellos. Pero como decís en Hombres Sin Relevo: “No pretendas saber quién soy. Hablaré por la boca de muchos para confundirte…”. Y realmente Mabel, es como si fuera que en tus relatos, parecen ser las mismas voces de esos dioses, que habitan en lo profundo de tu fantasía. Esa que me ilumina el espíritu y me llena de sueños, la inagotable fuente de tu creación.



¡Qué cosas tiene la vida!, ¿No?, pensar que nuestro encuentre fortuito en Paso de los Libres fue apenas un parpadeo de alegrías y recuerdos, donde lo inexplicable del destino, me dejó la oportunidad de contar con este tu libro “Las Arrugas de la Virgen”, como si fuera un vaso de agua fresca del manantial de la suerte, para alentarnos a seguir nuestros caminos de soñadores infatigables.

¡Gracias Mabel del recuerdo grato!, y que tu lumbre no se apague por el bien de la literatura de nuestra región.

Miguel Raúl López Bréard

Ytuzaingó (Ctes. Rep. Arg. ), Septiembre de 2010

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