viernes, 10 de septiembre de 2010

CONGRESO DE LITERATURA CORRENTINA EN PASO DE LOS LIBRES

ECOS DEL CONGRESO

DE LITERATURA

CORRENTINA

EN PASO DE LOS LIBRES, SEPT 2010






Estuve en Paso de los Libres, invitado por Ramón Blanco, presidente de SADE-Libres para participar en el Congreso de Literatura Correntina. Tuve la dicha de encontrarme con amigos tan entrañables como Pilar Romano, Miguelito López Breard y Mabel Pedrozo quien vino especialmente desde Paraguay para conocer un poco más de nuestra literatura. Se extrañó la presencia de algunos valiosos colegas, como Darwi Berti, el crítico literario más agudo que tenemos los correntinos.

Me sorprendió una bien afinada exposición de Alejandro Mauriño sobre la poesía de Madariaga, Martínez, Gordiola y Folguerá. Aparte del genuino interés que despertó en quienes lo escuchábamos, supo leer cada poesía escogida de esa selección mínima, con aplomo, matices y sin restar un mínimo de la calidez que necesita la poesía para manifestarse como en una liturgia. Todo lo consiguió y mucho más. Myrna N. de Rey y Pilar Romano departieron con la gente tratando de esquivar un obsesivo tema lingüístico planteado por un escritor y del que todos queríamos huir por considerar, no un tema huérfano, sino la necesidad de tratarlo más profundamente en otro ámbito donde estuviesen etnólogos, historiadores y lingüistas. Sin ese auxilio el debate del español vs. el guaraní como lengua “secuestrada” se vuelve algo superficial y se termina en declamaciones un poco vacías de las que (supongo) tanto Myrna, como Pilar y con toda seguridad yo, deseábamos sortear para pasar al tema convocado por el Congreso: la literatura.

Este recursivo tema de la identidad cultural, el legado (cada vez más pesado) de la tradición y las costumbres, y los gauchos y los maizales no hace sino ocultar la orfandad de verdaderos enfoques críticos en lo social y profundos en lo histórico. Cuando a Yupanki le pidieron firmar un manifiesto en defensa de la identidad cultural, preguntó de inmediato: ¿y quién la ataca? Sé que se me dirá la TV, la música extranjera, el cine yankee (al que detesto tanto como los tradicionalistas) y otras montoneras forasteras. Siempre creo que la cultura hallará el modo de incorporar lo que le sirva y desechar la basura, como viene haciéndolo dinámicamente desde que abrí los ojos al mundo. Por eso no me desvelan las hordas extranjeras y creo que si nos convocan a un debate sobre nuestra literatura sería mejor concentrarnos en el análisis de lo que tenemos hasta la fecha en el “haber” mientras calculamos el “debe”. Por ejemplo, necesitamos un Manual de Literatura para Corrientes, no podemos llorar el desinterés de los alumnos/as hacia nuestros escritores si no cuentan con un manual que los incite a leerlos desde el ciclo secundario. Hay gente valiosa que estaría dispuesta a empezarlo, aunque, ¿quién tira la primera piedra?

Pero de esto, no se habló.



La organización de Ramón Blanco estuvo impecable. Sabe dirigir sin establecer dictaduras. Sabe qué es lo primero y qué puede esperar, tiene buenas maneras y a nadie choca.

Tal vez en un próximo congreso, simposio, encuentro, feria, foro, podamos sentarnos a consensuar un trabajo de este tipo; veo que a muchas investigadoras y profesores no les falta fervor (Milagros Tayar lo demostró en su análisis de la obra de Godoy Cruz) y con eso, ya tenemos la mitad del campo ganado.

Emotivo el homenaje a Florencio Godoy Cruz, con Eva Silvero no podía ser de otro modo, ¿quién no quiere a Florencio?

Comento lo que pude ver: una terrible enteritis me mantuvo retorciéndome de cólicos y casi en coma un día, dudando si mis amigos intentaron envenenarme con una morcilla o si debería disminuir la cantidad de merlot en mis almuerzos.

Alejandro Maciel

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